La carrera para arreglar, y entender, el desastre petrolero en el Perú

por Aleszu Bajak
21 de marzo 2016
Originalmente publicado en la revista Undark. Traducido por Michelle María Early Capistrán. Fotos por Barbara Fraser.

En las selvas del norte de Perú, un oleoducto envejecido se ha roto al menos dos veces en los últimos meses, liberando alrededor de 3.000 barriles de petróleo crudo en la selva tropical. Los derrames han contaminado los ecosistemas alimentados por los ríos Morona y Chiriaco en la región Amazonas, en el noroeste del país, afectando hasta a 8.000 personas.

Tras semanas de retrasos, la empresa petrolera estatal, Petroperú, ha contratado a una empresa de remediación para limpiar el derrame. Si bien la compañía le han informado a los funcionarios ambientales peruanos que la restauración de las zonas afectadas podría tomar hasta un año, aseguran que es seguro beber el agua y comer los peces. Algunos científicos, por su parte, no están tan seguros, y sugieren que los impactos sobre el ecosistema y las comunidades circundantes podrían durar mucho más. La realidad es que, en respecto a muchas cuestiones importantes, nadie sabe realmente.


Niños expuestos al derrame de crudo en la confluencia de los ríos Marañón y Chiriaco. Foto: Barbara Fraser.

"No se sabe mucho acerca de cómo se comporta el petróleo en el contexto del Amazonas", dijo Barbara Fraser, una periodista que ha reportado acerca de los derrames de petróleo del Perú hace años. Actualmente, está reportando desde el lugar de los derrames. "Hay estudios sobre el derrame de petróleo de BP y estudios desde el Exxon Valdez, pero no hay una gran cantidad de estudios del ecosistema de la selva amazónica. Simplemente no hay una gran cantidad de datos".

Paul Arellano, geólogo de la Universidad de Yachay en Ecuador, está de acuerdo. "Lo que más me sorprendió es cuan poco trabajo se ha hecho sobre la relación entre el petróleo y la vegetación tropical," dijo.

Esa es una de las razones por las caules Arellano decidió aplicar una nueva tecnología para buscar derrames petroleros en la Amazonía. Después de trabajar durante años en proyectos de biorremediación en la Amazonía ecuatoriana ―admite que es trabajo difícil, costoso y que requiere mucho tiempo― Arellano fue a la Universidad de Leicester en el Reino Unido para aprender a detectar derrames de petróleo del Amazonas desde el espacio. Usando cámaras hiperespectrales montadas en satélite, que recogen imágenes a lo largo de un amplio espectro electromagnético, Arellano está tratando de llenar los vacíos de conocimiento asociados con los impactos de los derrames de petróleo en la vegetación tropical.

Arellano está tratando de llenar los vacíos de conocimiento asociados con los impactos de los derrames de petróleo en la vegetación tropical.

La tecnología se ha utilizado en el pasado para observar derrames de petróleo, pero no ha pegado en la cuenca del Amazonas. En octubre del año pasado, Arellano publicó un estudio en Environmental Pollution que mostraba cómo los parches de selva amazónica, debilitados por la contaminación de hidrocarburos, podrían ser detectados a través de imágenes hiperespectrales. Esetipo de datos ayudan a cuantificar la dinámica y la magnitud de los derrames de petróleo actuales, dijo, así como los daños causados por destapar los derrames de petróleo que sucedieron hace diez, veinte o incluso treinta años.

Para Raúl Loayza Muro, que dirige el laboratorio de ecotoxicología de la Universidad Cayetano Heredia de Perú, lo que ya se sabe acerca de los derrames de hidrocarburos ―cualquiera que sea el contexto― es motivo de preocupación y de sospecha de las garantías de Petroperú.

"Esto ahora se considera un desastre ambiental", dijo Muro. "Estos 3.000 barriles han destruido la funcionalidad del ecosistema. Tiene un efecto tóxico sobre la flora, la fauna y la salud humana. Dudo que esto se solucionará en un año como ha dicho Petroperú".

"No importa qué tan avanzadas son estas tecnologías de biorremediación para descomponer el petróleo, es muy difícil de eliminarlo del ecosistema"

El petróleo crudo se compone de cientos de diferentes compuestos, incluyendo hidrocarburos como el metano ―un gas― y el benceno ―un líquido―, así como metales como el hierro y el níquel. Estas sustancias, dijo Muro, pueden ser absorbidas por la piel o ingeridas por los organismos que entran en contacto con el petróleo crudo, y pueden alterar el desarrollo gastrointestinal y reproductivo. "Pueden imitar las hormonas", dijo. "en un cuerpo, estas moléculas pueden alterar los sistemas endocrinos y reproductivos, así como el sistema renal y digestivo."

Tales realidades añaden un peso severo a los recientes informes de la BBC, que sugieren que los niños indígenas que viven en las zonas más cercanas a los derrames han sido puestos a trabajar para ayudar a limpiarlos, a menudo con manos desnudas. "He escuchado tres o cuatro versiones diferentes de un incentivo perverso de la empresa, que accedió a comprarle el petróleo recuperado por las personas", dijo Fraser. La confiabilidad de estos relatos, y el grado en que tales acuerdos sean oficiales, todavía no está claro, añadió Fraser.

Por su parte, Muro admite que contratar a una empresa de remediación es un primer paso importante, pero dice que es casi seguro que los efectos tóxicos del crudo derramado en las comunidades serán de largo plazo.

"No importa qué tan avanzadas son estas tecnologías de biorremediación para descomponer el petróleo, es muy difícil de eliminarlo del ecosistema", dijo, "y cuanto más tiempo permanece en el lugar, mayor es el riesgo para los seres vivos, incluidos los humanos".



Aleszu Bajak es fundador de LatinAmericanScience.org y es escritor en Undark, una revista que explora la intersección de la ciencia y la sociedad basada en el programa de Knight Science Journalism en M.I.T. También escribe independientemente para the Washington Post, Nature y Science y dicta clases de periodismo, diseño, visualización de datos y programación de Northeastern University y Brandeis University.