En la Patagonia

por Ross Barnett, @DeepFriedDNA
24 de junio 2016
Adaptado de TwilightBeasts.

La Patagonia: su nombre evoca llanuras exóticas barridas por el viento, aventuras y peligros. Al sur, la legendaria Tierra del Fuego, donde Darwin y Fitzroy pasaron mapearon y teorizaron durante el largo viaje del Beagle; al norte, las extensas pampas y fértiles praderas. La Patagonia es una tierra severa, y hoy en día ahora es hogar de un puñado de especies: el ñandú, el puma, uno que otro roedor, el guanaco ocasional.

¡Cuán diferentes eran las cosas en el Pleistoceno! Entonces, la Patagonia tenía perezosos gigantes, caballos hipidiformes, macrauquenias, jaguares gigantes, felinos dientes de sable, osos de cara corta, zorros, roedores nativos gigantes y otras especies ya extintas. Esencialmente, era un Serengueti singularmente Sudamericano: un ecosistema plenamente funcional, con megafauna, macrofauna y microfauna.

Los seres humanos y megafauna coincidieron durante al menos mil años antes de que apareciera cualquier señal de extinción.

Un increíble equipo interdisciplinario ―incluyendo investigadores de Argentina, Australia, Chile, Perú y el Reino Unido― ha realizado una nueva investigación de la megafauna de la Patagonia, utilizando análisis científico que incluyen la genética, los fechamientos por radiocarbono, y la modelación. Aquí. en los extremos helados del sur, hay magníficas condiciones de conservación ―a la par con el permafrost siberiano―, que han permitido la generación de nuevas perspectivas sobre la extinción de los gigantes del Pleistoceno. Los investigadores, incluyéndome a mí, observamos la filogenia de la megafauna, y cuándo se extinguieron.

De este trabajo surgieron dos grandes sorpresas.



La Cueva del Milodón (Cueva del Milodón), sitios de descubrimientos espectaculares de megafauna extinta de la región del Cabo de la Última Esperanza en la Patagonia chilena. Aquí se han encontrado una piel completa del perezoso gigante, Milodón darwinii, junto con huesos de Smilodon, Arctotherium, Hippidion y otros mamíferos. Imagen de Wikimedia Commons por Dan Lundberg.

En primer lugar, muchas de las poblaciones que se extinguieron, en realidad, eran completamente distintas de sus congéneres modernos. Los guanacos de la Patagonia, los jaguares y los pumas estaban separados genéticamente de los animales que se encuentran hoy en día en América del Sur. Para el guanaco y el jaguar, las poblaciones extintas de la Patagonia probablemente estaban a un nivel de distinción subespecífica, como mínimo. Al observar sólo los huesos, nos hemos perdido las extinciones crípticas de linajes evolutivos únicos. Únicamente examinando el ADN podemos ver la manera en la que las poblaciones distintivas corrieron con la misma suerte que la demás megafauna.

La segunda sorpresa llegó cuando se modelaron los datos de radiocarbono respecto a las fechas conocidas del arribo de los seres humanos al sur de Sudamérica. Gracias a sitios emblemáticos como Monte Verde ―y a un vigoroso registro arqueológico que abarca desde finales del Pleistoceno al Holoceno― tenemos una muy buena noción de cuándo llegaron los humanos a las latitudes más bajas. Se utilizaron sofisticados modelos bayesianos para comparar las fechas de extinción (es decir, las últimas fechas de aparición) con las fechas de megafauna y las primeras fechas aparición de los seres humanos.



Modelo de tamaño real del Milodón darwinii en la boca de la Cueva del Milodón. Imagen del autor.

El resultado fue sorprendente. Los seres humanos y la megafauna coincidieron durante al menos mil años (y quizá hasta más de dos mil) antes de que apareciera cualquier señal de extinción. Sin embargo, la extinción de múltiples especies de megafauna parecía agruparse alrededor de 12.300 años calibrados AP. Observando datos climáticos del mismo período, vimos que esto coincidió con un período de calentamiento distintivo. Conforme el calentamiento llegaba a su máximo, desapareció toda la megafauna.



Algunos de los tejidos blandos preservades de la Cueva del Milodón, incluyendo garras, estiércol, y piel. Imagen de Wikimedia Commons Ghedoghedo.

Nuestras conclusiones en este amplio estudio no fueron tan simples como el modelo "Blitzkrieg", donde los seres humanos se adentran en una región y los grandes animales se extinguen dentro de algunas décadas. En la Patagonia, parece haber existido una interacción sinérgica entre la caza humana y las condiciones climáticas. Si los seres humanos no hubieran estado, la megafauna pudo haber sobrevivido a las presiones y los cataclismos de las oscilaciones entre el calentamiento y el enfriamiento, como lo habían hecho antes durante eones. Sin embargo, no pudieron lidiar con la combinación de la caza humana y el clima.

Otros miembros del equipo en Twitter son la Dra. Jessica Metcalf (@DirtySci), Dra. Sarah Bray (@DrSarahBray), Dra. Julia Vilstrup (@JuliaVilstrup), Prof. Ludovic Orlando (@LudovicLorlando), Dr. Jeremy Austin (@DNATimeLord). Foto de portada: Selección de huesos Smilodon populator de la Cueva del Milodón. Imagen del autor.

Lecturas recomendadas:

Metcalf, J. L., R. Barnett, C. S. M. Turney, F. Martin, S. C. E. Bray, Julia T. Vilstrup, L. Orlando, et al. “Synergistic Roles of Climate Warming and Human Occupation in Patagonian Megafaunal Extinctions During the Last Deglaciation.” Science Advances in press (2016).[Full Text]

Does the Ground Sloth Still Survive in South America?

Borrero, L. A., and F. M. Martin. “Taphonomic Observations on Ground Sloth Bone and Dung from Cueva Del Milodon, Ultima Esperanza, Chile: 100 Years of Research History.” Quaternary International (2012).[Full Text]

Dillehay, T. D. “The Late Pleistocene Cultures of South America.” Evolutionary Anthropology (1999): 206-16.[Full Text]

Heusser, C. J., L. A. Borrero, and J. L. Lanata. “Late Glacial Vegetation at Cueva Del Mylodon.” Anales del Instituto de la Patagonia 21 (1994): 97-102.

Lönnberg, E. “On a Remarkable Piece of Skin from Cueva Eberhardt, Last Hope Inlet, Patagonia.” Proceedings of the Zoological Society of London (1900): 379-84.

———. “On Some Remains of “Neomylodon Listai” Ameghino Brought Home by the Swedish Expedition to Tierra Del Fuego 1896.” In Svenska Expeditionen Magellansländerna, 149-70, 1896.

Moreno, F. P., and A. S. Woodward. “On a Portion of Mammalian Skin Named Neomylodon Listai, from a Cavern near Consuelo Cove, Last Hope Inlet, Patagonia.”. Proceedings of the Zoological Society of London 5 (1899): 144-56.[Abstract]

Salmi, M. “Additional Information on the Findings in the Mylodon Cave at Ultima Esperanza.” Acta Geographica 14, no. 19 (1955): 313-33.

Woodward, A. S. “On Some Remains of Grypotherium (Neomylodon) Listai and Associated Mammals from a Cavern near Consuelo Cove, Last Hope Inlet, Patagonia.” Proceedings of the Zoological Society of London 5 (1900): 64-79.[Abstract]