Súper-microbios en las Olimpiadas de Río de Janeiro

por Aleszu Bajak y Alexis Sobel Fitts
20 de junio 2016
Originalmente publicado en la revista Undark. Traducido por Michelle María Early Capistrán.

Cuando se eligió a Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos de 2016, la ciudad brasileña se comprometió a limpiar el 80 por ciento de las aguas negras y basura que llegan a la Bahía de Guanabara y a las aguas oceánicas que bañan en las playas cercanas. Sin embargo, solo se ha construido una de las ocho plantas de tratamiento prometidas, y la bahía sigue repleta de basura flotante a sólo seis semanas del inicio de los juegos, programado para el 5 de agosto.

Si bien las autoridades olímpicas afirman que las aguas son lo suficientemente seguras para las competencias, análisis independientes de la Associated Press confirmaron lo que los brasileños han sabido por décadas: las aguas de Río de Janeiro están plagados de virus y bacterias peligrosos para la salud humana.

Desde luego, los desechos humanos siempre contendrán una importante carga viral que puede infectar a cualquier persona que entra en contacto con ellos, según Joan Rose, presidente de la investigación del agua en la Universidad Estatal de Michigan. No obstante, los análisis de la carga viral únicamente confirman la presencia de los virus, no si están vivos o muertos. Los virus también se ven afectados por la temperatura: los virus transmitidos por el agua a menudo mueren en el agua caliente o salada. A modo de ejemplo, Rose señaló un muestreo que llevó a cabo en los Cabos de Florida. Al analizar la presencia de virus en el agua, un 85 por ciento de las muestras resultaron positivas. Sin embargo, cuando su equipo analizó si los virus podrían ser cultivados en un laboratorio —una prueba que muestra si los virus están vivos— Rose encontró que la carga de virus variaba de manera dramática dependiendo de la temperatura del agua. “En el verano no encontrábamos [virus vivos]”, dice Rose. “En el invierno, sí.”

“Perdimos una oportunidad única de cambiarlo.”

Rose dice que esto pinta bien para Río este verano. “Las aguas en Río son relativamente cálidas; son salinas,” dice Rose. “Si pudiéramos predecir la temperatura, podríamos obtener una estimación de la tasa de mortandad.”

Sin embargo, el simple volumen de virus en las aguas de Río es causa de preocupación, dice Kristina Mena, quien estudia ciencias ambientales y riesgos para la salud en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Texas. “Los niveles de carga viral son similares a los que se encuentran en las aguas negras,” dice Mena, quien evaluó de manera independiente el estudio de Associated Press. El laboratorio que completó el estudio usó tecnologías moleculares que analizan la presencia de virus en las muestras, dice Mena. Se analizaron varias muestras por medio de cultivos, lo cual confirma que los virus en dichas muestras estaban vivos. Independientemente de que los virus estén vivos o muertos, dice Mena, la carga en Río es “tan alta que es muy probable que alguien se infecte.”



Las playas en Río a menudo se llenan de bañistas, pero también podrían tener una gran cantidad de visitantes virales y bacterianos no deseados.

Esto enfurece a Renata Picão, profesora de microbiología médica en la Universidad Federal de Río de Janeiro. “Siguen contaminando y nada ha cambiado,” dijo. “Perdimos una oportunidad única de cambiarlo.”

Picão y sus colegas han estado muestreando bacterias alrededor de la Bahía de Guanabara y las playas que rodean la ciudad. Si bien los resultados aún están bajo revisión por pares, Picão dice que encontró concentraciones variadas de diferentes especies de bacterias resistentes a los fármacos en playas cercanas a Copacabana, Botafogo, Flamengo, Ipanema y Leblon. Observando la contaminación marina y los factores ambientales como la pluviosidad, la temperatura del agua y la salinidad, Picão encontró que las aguas contaminadas son el factor que más incide en las altas concentraciones de bacterias resistentes a los fármacos, que incluyen especies de los géneros Pseudomonas, Acinetobacter y Aeromonas, así como miembros de Enterobacteriaceae, muchos de los cuáles son resistentes a las carbapenemas, uno de los antibióticos más poderosos que tiene la humanidad.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de E.E.U.U., tres de estas cuatro bacterias se consideran amenazas serias o urgentes.

"Tampoco tenemos la capacidad de tratar todas las aguas negras que generamos."

La investigación de Picão partió de otros estudios que muestrearon las bacterias marinas en Río de Janeiro y mostraron una correlación entre la contaminación y la propagación de la resistencia a los fármacos, así como investigaciones propias que mostraron que las aguas residuales de hospitales liberaban bacterias resistentes a los fármacos al medio ambiente. “Aquí en Río, tenemos muchos hospitales que no tratan sus aguas residuales antes de desecharlas,” dijo. “Tampoco tenemos la capacidad de tratar todas las aguas negras que generamos. Se van a las ríos y, finalmente, a la bahía.”

No es raro que las ciudades descarguen aguas negras a los cuerpos de agua: de acuerdo con un reporte de 2010 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el 90 por ciento de las aguas residuales en los países en vías de desarrollo se descargan sin tratamiento. Sin embargo, la ciudad hermana de Río —Niteroi, ubicada al otro lado de la bahía— trata el 95% de sus aguas residuales; Río supuestamente trata alrededor de la mitad.

En su estudio más reciente, Picão ha identificado bacterias resistentes a los fármacos en aguas que, nominalmente, son adecuadas para bañarse. Si bien esto podría representar un riesgo para la salud de los deportistas olímpicas, ella duda en sacar conclusiones, en parte porque se conoce poco acerca del comportamiento de las bacterias resistentes a los fármacos en los entornos marinos, dijo. Sin embargo, han habido reportes de enfermedades estomacales y SARM después de los eventos olímpicos de prueba en Río el año pasado.

“No sabemos qué concentración en el agua refleje una dosis infecciosa,” dijo Picão, señalando que en el agua, las bacterias resistentes a los antibióticos podrían comportarse de manera completamente diferente que en un entorno clínico. “Aún no sabemos cuál sea el impacto en la salud pública.”

Sí dijo, sin embargo, que los niveles de “súper-bacterias médicamente relevantes” en Copacabana, donde se realizará el triatlón olímpico, son extremadamente bajas.

Aún así, hay varias cuestiones sobresalientes que pueden afectar qué tanto se dispersan las bacterias y qué tan virulentas se pueden volver. En primer lugar, los científicos desconocen si estas especies se pueden replicar en agua salada. Segundo, no está claro si las bacterias marinas tienen mayor capacidad para competir con las bacterias resistentes a los fármacos, o si éstas son repuestas continuamente por las fuentes de aguas residuales sin tratamiento. Finalmente, es posible que las súper-bacterias les estén otorgando resistencia antimicrobiana a las bacterias marinas nativas al difundir sus genes de resistencia.

“Esto es un problema para la evolución de la resistencia microbiana, y puede tener consecuencias para los seres humanos y el ambiente,” dijo Picão. “Otras personas debería estar buscando estas bacterias, porque esto no sólo sucede en Brasil.”

Foto: Mike Vondran via Flickr